Por Jesús Barbero.

Adiestrador canino profesional

Había una canción en los años 80 del siglo XX que se llamaba como el título de este artículo. Quizá el que lea esto se preguntará

¿Y a santo de qué viene esto?

Pues viene a santo de lo siguiente:

Estamos acostumbrados a oír que tenemos que ejercer un control sobre nuestros perros para que hagan esto y lo otro, que si el macho alfa, que si nosotros tenemos que ser los individuos dominantes. Control, control, control….

En EquipoCan consideramos que un cierto control es conveniente, sí. Pero también creemos que el control debe ser un medio (y no un fin en sí mismo) para que pasar al autocontrol por parte del perro. Es decir, al principio, conviene que guiemos a nuestros perros para indicarles cuál es el camino correcto porque en las fases iniciales carece de la capacidad para discernirlo. Pero posteriormente debemos dejarle que elija él mismo cuál es la opción correcta. Si se equivoca, le ayudaremos a encontrarla. En cambio, si elige la correcta se lo haremos saber para que vaya cada vez vaya adquiriendo un mayor autocontrol y por ende una mayor autonomía.

El perro depende de nosotros para algunos aspectos de su vida, pero, al mismo tiempo, en nuestra mano está que nuestro mejor amigo tenga el mayor grado de autonomía posible.

La libertad es el fin. Y cuanto mayor libertad le demos al perro para elegir más feliz será.

Merece la pena probarlo ¿no te parece?

“La libertad, cuando empieza a echar raíces, es una planta de rápido crecimiento”. George Whasington.